Perfumes Davana
El davana: la ajenjo de la India con aroma a fruta confitada
El davana (Artemisia pallens) es un ajenjo, primo del ajenjo de Tenca y del estragón, cultivado en el sur de la India. Nada en la planta permite adivinar su olor: sus diminutas flores y su follaje gris dan lugar a un aceite esencial de un frutado denso, casi confitado.
Su cosecha no admite ninguna imprecisión. Se cortan las partes aéreas cuando la mitad de las plantas están en flor, es decir, aproximadamente ciento veinte días después de la siembra, y luego se secan a la sombra durante varios días antes de destilarlas al vapor durante diez a quince horas. Es esta lentitud lo que concentra la davanona, la molécula que aporta todo su carácter.
El resultado es frutal y licoroso: albaricoque maduro, uva confitada, con matices amaderados, herbáceos y balsámicos. El davana también tiene fama de camaleón, ya que no se desarrolla de la misma manera en cada piel. Es una materia de firma más que de exhibición.
Lo que caracteriza a un perfume de davana
- Un frutado confitado de albaricoque y uva, nunca dulce como un caramelo
- Una faceta licorosa que lo acerca a nuestros perfumes licorosos
- Matices herbáceos y balsámicos que lo anclan en el lado aromático
- Una dosificación siempre baja: unas pocas trazas bastan para colorear una fórmula entera
- Una evolución propia de cada piel
Una materia discreta pero reconocible, que encontramos tanto en nuestros perfumes frutales como en nuestros perfumes amaderados.






































































